Publicado el 13 marzo de 2015 a las 11:37 am, por

Los estudios biogenéticos permiten obtener información acerca de intolerancias inespecíficas e individuales a muchos alimentos y a muchos grupos nutricionales. Muchos de estos trastornos no terminan por detectarse considerándose como trastornos gastrointestinales inespecíficos. De hecho, se estima que más de 450.000 personas pueden padecer celiaquía en España y, de ellas, el 75% de los casos no están diagnosticados, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España. Lo importante es que hay muchas personas con intolerancia al gluten que están predispuestas genéticamente a ser celiacas y aún no lo son, lo que significa que, de continuar con una dieta que incluya alimentos con gluten, llegarán a ser celíacos.

Gracias a los estudios biogenéticos se pueden detectar intolerancias como las del gluten y evitar el desarrollo de una enfermedad crónica como la celiaquía cuando se encuentran alteraciones en el código genético que interfieren en el metabolismo de este tipo de nutrientes. Una vez detectada, el paciente puede seguir una dieta sin gluten, hoy fácil de seguir por la cantidad y variedad de productos que existen en el mercado, y así no llegar nunca a ser celiaco.

gluten

La persona que tiene intolerancia al gluten no tiene por qué desarrollar celiaquía, aunque sí parece ser el inicio de la enfermedad, y se caracteriza por síntomas gastrointestinales (gases, malas digestiones, etc.) o incluso de otro tipo como dermatitis, dolores inespecíficos, bajada de defensas, etc. La celiaquía, por su parte, se caracteriza por una intolerancia permanente al gluten, una glicoproteína presente en cereales como el trigo, la cebada, el centeno o la avena. Se define por una respuesta inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes. Los síntomas dependen de la edad pero entre los más comunes se encuentran las náuseas, vómitos, diarreas, anemia, dolor abdominal.

Por otro lado, más del 25% de la población es deficitaria en lactasa y el 75% no está diagnosticada. La lactosa es el azúcar mayoritario de la leche y puede estar presente en derivados lácteos como la leche, los quesos o los yogures. En caso de existir intolerancia supone que no hay suficiente enzima (lactasa) en el intestino delgado para romper toda la lactosa consumida. Cuando esto ocurre pueden aparecer diferentes trastornos gástricos como gases, inflamación intestinal, náuseas o dolores abdominales.

Los estudios biogenéticos también nos pueden dar información acerca de otras intolerancias como las grasas, los hidratos de carbono, vitaminas, determinadas proteínas con distintos pesos moleculares.

Los estudios biogenéticos, en términos de eficacia, son muy superiores a los clásicos test alimentarios en sangre, que consisten en una prueba en sangre de diferentes alimentos y, en función de la respuesta del sistema inmunitario, definen qué alimentos son mejor o peor tolerados. Pero está demostrado que el sistema inmunológico se modifica temporalmente en función de los hábitos de vida, el estado de estrés o de ansiedad o simplemente la alimentación y el sueño. Por tanto, estas intolerancias alimentarias también son cambiantes en función del sistema inmune. Sin embargo, el código genético no cambia nunca por lo que se puede categorizar científicamente que los test genéticos son para toda la vida.