Publicado el 4 febrero de 2015 a las 1:22 pm, por

Una mala absorción de los nutrientes esenciales debido a diversos factores de estilo de vida, como el café, el alcohol o el estrés, entre otros, puede ocasionar problemas en la membrana intestinal. Una revisión de estudios publicada en noviembre en la revista BMC Gastroenterology permitió identificar como principales destructores de la barrera o membrana intestinal una hipoperfusión del intestino, las infecciones, las toxinas, la selección de nutrientes sobredosificados, los medicamentos, y otros factores de estilo de vida.


membrana-intestinal1Este mismo trabajo destacó como la especie, los genes, la dieta y los factores ambientales influyen en los diferentes componentes de la barrera intestinal. Además, selecciona como patologías asociadas a un aumento de la permeabilidad intestinal las enfermedades inflamatorias del intestino, enfermedad celíaca, alergia alimentaria o el síndrome del intestino irritable. Todas tienen como característica principal la inflamación del intestino.
El intestino delgado, donde se produce la absorción de todos los nutrientes, es un órgano de aproximadamente 9 metros de longitud, con un epitelio de absorción que viene a ser igual a la superficie de una pista de tenis. Así, resulta evidente que en una superficie tan grande cualquier alteración pueda afectar de forma directa a la absorción de nutrientes porque es el responsable del tránsito nutricional desde el sistema digestivo a la sangre, por tanto es responsable del equilibrio de nutrientes en sangre, lo que llamamos equilibrio homeostático.

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Así, los distintos tóxicos presentes en el ambiente se acaban acumulando en el intestino provocando una menor capacidad de la absorción de nutrientes, una alteración de la membrana intestinal y una serie de problemas digestivos como dolor gástrico, inflamación abdominal, gases o malas digestiones. Por otro lado, se ve afectado en gran medida el sistema inmunológico lo que puede dar lugar a diferentes patologías como dermatitis, problemas reumáticos, alergias, etc. Por tanto, cualquier alteración de la membrana intestinal puede tener severas consecuencias sobre nuestro estado de salud.
El origen de todas estas alteraciones es muchas veces inespecífico. Sin embargo, gracias a la biomedicina actual se puede hacer una valoración del estado de la membrana intestinal que permita hacer un diagnóstico exhaustivo del problema, así como prevenir diferentes patologías e indicar un tratamiento individualizado y personalizado. Proporciona, en definitiva, un aporte que hasta ahora no se había valorado en su justa medida por los sistemas de diagnóstico médico tradicionales.