La lactosa es el azúcar mayoritario de la leche, es un disacárido formado por glucosa y galactosa y se encuentra en todos los derivados lácteos de consumo habitual: leche, quesos, yogures, etc.

La lactosa como azúcar es demasiado grande y no se puede absorber por la membrana intestinal, debe ser roto en sus componentes glucosa y galactosa, que son azúcares más pequeños que pasan fácilmente la membrana intestinal y se incorporan a la sangre. Para poder absorber correctamente la lactosa a nivel intestinal el organismo necesita romperla en el intestino, y esto es realizado por una enzima llamada lactasa.

La lactasa es una enzima producida en el intestino delgado, que juega un papel vital en el desdoblamiento de la lactosa (proceso necesario para su absorción por el organismo) en sus dos componentes básicos: glucosa y galactosa. Si los niveles de lactasa son bajos o ésta no realiza bien su labor desdobladora, aparecen dificultades para digerir la lactosa.

Cuando la enzima lactasa no es activa la lactosa no se absorbe a nivel intestinal produciendo múltiples anomalías gástricas como gases, inflamación intestinal, nauseas, dolores abdominales. Esto es la intolerancia a la lactosa.

La intolerancia a la lactosa significa que no hay suficiente enzima (lactasa) en el intestino delgado para romper toda la lactosa consumida. La lactosa digerida parcialmente o no digerida pasará al intestino grueso y es allí donde es descompuesta por las bacterias del intestino grueso, generando las sustancias de desecho Hidrógeno (H2), Anhídrido carbónico (CO2), Metano (CH4) y ácidos grasos de cadena corta que provocan todos sus síntomas: dolores, hinchazón abdominal, diarrea, etc. También es conocida como intolerancia a productos lácteos, deficiencia de disacaridasa, deficiencia de lactasa, intolerancia a la leche.

Aproximadamente un 25 % de la población española es deficitaria en lactasa, sin embargo hasta hace poco tiempo no se diagnosticaba de forma frecuente, por lo que los deficitarios en lactasa deambulaban por las consultas médicas sin diagnóstico concreto, es lo que se llamaba trastorno gastrointestinal inespecífico.

Los síntomas se presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos:

  • Náuseas
  • Dolor abdominal
  • Espasmos
  • Hinchazón y distensión abdominal
  • Gases abdominales y flatulencias
  • Diarreas ácidas
  • Heces pastosa y flotantes
  • Defecación explosiva
  • Vómitos

Al existir una alteración de las mucosas intestinales, la membrana intestinal se inflama, lo que puede producir una serie de síntomas inespecíficos en cualquier parte del cuerpo:

  • Abatimiento
  • Cansancio
  • Dolores extremidades
  • Problemas cutáneos
  • Alteraciones de la concentración
  • Nerviosismo
  • Trastornos del sueño