Publicado el 10 abril de 2015 a las 8:48 am, por

La nutrigenética, la ciencia que permite estudiar cómo los nutrientes interaccionan con los genes, puede ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida ya que supone una valiosa herramienta de prevención en salud al detectar la predisposición de las personas a sufrir diferentes trastornos o patologías. Según la define José María Ordovás en su libro La nueva ciencia del bienestar, la nutrigenómica es la fusión de dos ciencias, la nutrición y la genética. Éstas siempre han caminado separadas pero en los últimos tiempos se han unido para dar lugar a lo que podría convertirse en el futuro en el conducto por el cual las personas pueden llegar a alcanzar su máximo potencial físico y mental y así vivir no sólo más, sino mejor.

Los ciudadanos españoles tienen una esperanza de vida más alta que la media de la Unión Europea, por encima de los 81 años y son las mujeres las que viven más con una diferencia de alrededor de cinco años. La pregunta es ¿viven mejor? La última Encuesta Nacional de Salud demuestra como la percepción del estado de salud de los españoles disminuye con la edad. De hecho, en el grupo de los mayores de 65 años, tan solo un 51% de los hombres y un 39% de las mujeres califican su estado de salud como bueno o muy bueno.

Algunas de las razones que pueden hacer que las personas puedan tener una percepción peor sobre su estado de salud son diversos trastornos o patologías que dificultan el día a día y cuyo origen puede resultar inespecífico. Muchas de ellas tienen que ver con la alimentación de ahí que haya alteraciones gástricas inespecíficas, no diagnosticadas, o síntomas como inflamación abdominal, dolores gástricos inespecíficos, gases o malas digestiones.

La nutrigenética, como explica Ordovás en su relato, ayuda a entender como cada uno de los productos químicos, tanto nutrientes como no nutrientes, que se consumen a diario, activan o desactivan diferentes mecanismos en el organismo necesarios para que el individuo funcione de la manera adecuada. Por otro lado, en su vertiente genética, ayuda a explicar por qué cada individuo responde de una manera diferente ante un mismo estímulo, agente externo o alimento. Por eso existen las intolerancias alimentarias o los distintos trastornos alimentarios que tienen su explicación en el genoma. Con los estudios biogenéticos se puede saber qué alimentos son los que se absorben, se metabolizan y se eliminan de forma correcta, los que realmente producen un aporte nutricional correcto, así como conocer los grupos de alimentos que metabólicamente el cuerpo rechaza o acumula e interfieren en el estado saludable.