Publicado el 16 febrero de 2015 a las 11:12 am, por

El presidente de EEUU, Barak Obama, presentó hace unos días un plan de inversiones públicas para 2016 valorado en 215 millones de dólares para impulsar la medicina de precisión, es decir, aquellos tratamientos personalizados basados en la biogenética. A juicio del presidente estadounidense se trata de una oportunidad única para lograr nuevos descubrimientos que permitan salvar vidas. Así, pretenden crear varias bases de datos con información genética de hasta un millón de estadounidenses que se pondrán luego a disposición de los científicos. Con esa información investigarán la manera de indicar tratamientos individualizados y personalizados para enfermedades como por ejemplo el cáncer.

La medicina personalizada o de precisión es y debe ser el futuro de la sanidad española. En España existen diferentes centros que investigan y estudian la biomedicina aunque, de momento, muy pocos han puesto en práctica el estudio de los genes para la prevención y el tratamiento de la salud dirigido a los pacientes. En CRES se realizan estudios biogenéticos basados en la biogenómica y la biomedicina cuyos resultados permiten personalizar los tratamientos nutricionales y farmacológicos de acuerdo con las características de cada paciente.

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La novedad de la iniciativa impulsada por Obama, comenta el profesor Adolfo Ferrando, del Instituto de Patología Pediátrica y Genética del Cáncer de la Universidad de Columbia, es que analizará el genoma global, no solo de alteraciones específicas de los genes, y recogerá gran cantidad de datos de individuos sanos, no sólo de enfermedades que puedan aparecer sino de los aspectos que modulan la actividad de esos genes como el comportamiento, la dieta o el estilo de vida.

De hecho, las utilidades de los estudios biogenéticos, como los realizados por CRES, son múltiples pero, sobre todo, van encaminadas a la prevención de diferentes patologías cuando la persona aún está sana ya que aportan información sobre la predisposición o probabilidad de la misma a desarrollarlas. A partir de ellos se pueden establecer unas pautas de alimentación y estilo de vida que impidan la manifestación de determinados genes y, por tanto, eviten su aparición. De esta manera alguien que tenga un gen asociado, por ejemplo, con la intolerancia a la lactosa pero todavía no la ha experimentado puede prevenirla cambiando sus hábitos alimenticios.

Los pacientes perciben así una mejoría notable frente a infecciones, patologías relacionadas con la inmunidad, como las alergias y las enfermedades reumáticas, el sobrepeso, la calidad del sueño, la pérdida de pelo, los trastornos digestivos y el estrés, entre otras.

Por otro lado, a nivel económico, la medicina personalizada permitirá reducir los costes sanitarios ya que se conocerán las debilidades fisiológicas y así los médicos se podrán anticipar al desarrollo de determinadas enfermedades lo que permitirá vivir más tiempo y sobre todo mejorará la calidad de vida.